Para una mamá que trabaja de lunes a sábado como yo, el único día de descanso, por deducción, es el domingo, día en que mis pequeñas y yo nos encontramos cara a cara desde el amanecer hasta que cae la noche, suena a historia de suspenso pero muy pegado a la realidad.
Todos queremos dormir un poco mas el domingo, pero una mama no puede darse ese lujo, desde que aparece el primer rayo de luz (al rededor de las 6:30 AM), ya mi bebe (aunque ya tiene 2 años, sigue siendo mi bebe) empieza a llamarme, aunque a esas horas me toca adivinar que tan urgente es el llamado, igual debo correr y para calmar la impaciencia debo ir indicando mis movimientos: "Ya voy!!!". Cuando llego a mi destino con un ojo cerrado y otro abierto, sin zapatos, y por esta temporada, con un frió congelante, la veo con su sonrisita enamoradora diciéndome : "Mami!!", como reclamando tiernamente mi retraso (a esa hora me toca adivinar desde hace cuanto me estará llamando), con la cual me compra el sueño, ya para entonces me toco apapacharmela y preguntarle que paso?, sea como sea ahí se acabo mi noche de sueño y empezó el día familiar, por lo que si mi sábado fue agitado y me acosté tarde, esas horas de sueño nunca las recuperaré.
Normalmente, cualquier día de semana, no desayunamos todos al mismo tiempo. Mi hija mayor, ya de 8 años, casi todos los días solo toma leche, y no es por que no se le ofrezca algo mas sino por 2 simples razones:1. Quien tiene hambre a las 6:30 de la mañana? y 2. Hace todo tan lento en la mañana que para tomar un desayuno decente tendría que levantarse 1 horas antes (dudo que sea una alternativa) o aspirar la comida. Aunque, hay días que si se levanta con hambre y ocurre el milagro y come algo. Mientras tanto, de lunes a sábado trato de cruzarme con la menor ya que si me ve, se pone a llorar cuando me ve irme al trabajo (no creo ser la única mama con este drama). Por todo lo comentado, el domingo es el día del Desayuno Familiar.
Mi despertar es solo la mitad de mis problemas matutinos, una vez ya bien despierta debo pensar que desayunaremos y es ahí donde comienza la otra mitad de mis problemas matutinos. Preparo casi un buffet, con jugos, tostadas, tortillas de huevo, embutidos, etc., hasta ahí todo va bien, hasta que mi hija mayor se levanta me en todo el ajetreo de mi menú dominical y me pregunta: Que estas preparando? Le respondo: jugo de papaya, tortilla de hot dog, tostadas, huevo frito, etc, y solo escucho: No me gusta! Puedo comer cereal. Y esto me pasa un domingo cualquiera.
